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ARCHIVO MUNICIPAL

Vias Pecuarias en Archena

 

OvejasArchena tradicionalmente siempre ha tenido mas tradición agrícola que ganadera, centrándose la ganadería pequeños rebaños, especialmente ovinos, caprinos y porcinos, que los propios agricultores tenían para autoabastecimiento.

A pesar de esto los pastos siempre han tenido una gran importancia para el concejo de Archena, los cuales formaban parte de los bienes propios de este, que arrendaba  a los ganaderos bien archeneros o forasteros.

En el  Archivo Municipal se conservan varios expedientes de "subasta y remate en arrendamiento de los pastos del concejo para diversos años como 1851, 1854, 1855....

Además existe un documento de 1792, sobre "instancia de ganaderos de Archena reclamando su preferencia para el arrendamiento de los pastos frente a los forasteros. Acuerdo del Ayuntamiento aceptando, siempre que paguen en tiempo".[1]

Centrándonos en las Vías Pecuarias existe en el Archivo Municipal un expediente datado en 1905, "instruido por la Alcaldía de Archena para llevar a cabo el deslinde de la vía pecuaria del término municipal".[2] En el que se hace una descripción pormenorizada de las distintas que veredas y abrevaderos que existían en Archena.

En Archena existían en esta época 4 Veredas y 3 Abravaredos que son descritos pormenorizadamente en un acta, incluida en este expediente de 1891 en la que están presentes diversos ganaderos de Archena y D. Antonio Montealegre y Martínez, Visitador Auxiliar de Ganadería y Cañadas de la Provincia, reunidos todos ellas para tratar el estado que se encuentran las Cañadas, Veredas y Cordeles que existen en este distrito municipal: "1ª Vereda por el camino llamado de Ricote a la Serretilla de Mula hasta enlazar con la de Villanueva. 2ª otra que enlazando con la anterior y partiendo del sitio denominado Rambla del Agua Amarga, va a parar a la Sola de Bencejo y desde allí va la cuesta de los listes pasando por las oliveras de la Concepción la Polaca y de José Vanegas Martínez y desde dicha Cuesta de Listes toma el Camino de los Listes yendo a  parar a la Cañada Estrecha y desde  allí al Cabezo del Boticario por el cañizar de la tia Guillena que conduce al abrevador de la Acequia de Alguazas pasando por el Hurtado, Loma Larga i concluir en la Cuesta de los Listes. 3ª Vereda por el Camino del Puente a la Casilla de peones Camineros y desde dicho sitio al Collado de la Venta, pasando por el Serreton adelante a los Paradores yendo a dar al Cabezo del Puerco por la lomas de la Venta la Rambla del Tinajon, terminando  en dicha Rambla termino municipal de Ulea. 4ª Otra que partiendo del puente del Segura va por las piezas de Fontes lindando con D. José Bosque orilla de Río arriba a dar a la Rambla del Arco, siguiendo rambla arriba al enlazar con otra que termina en la Rambla del Tinajón, termino municipal de Ulea. Abrevaderos: 1º de los Ojos en la Acequia de Alguzas perteneciente a la Vereda denominada la Serretilla 2º El del Saladar lindando con Ceuti teniendo su salida Saladar arriba por la Cañada del Rey yendo a parar al Cabezo de los Listes. 3º Llamado de la Torrejunco lindando con la casa de Esteban Guillen teniendo su salida por las oliveras de los Pepes Onofres yendo a terminar a la Casilla de los Peones Camineros, pasando por la loma de Pedro Parranda y Barranco de D.ª Catalina.

También en este expediente aparecen los lindes a izquierda y a derecha de cada una de las Veredas y de los Abrevaderos.


[1] A.M.A, Caja: 268 Documento: 3-1.

[2] A.M.A, Caja: 234 Documento: 13

Breve acercamiento a las Comunicaciones Archeneras

Telefono antiguo

Archena siempre fue una villa abierta, receptora de turismo de salud mucho antes de que se inventara el término. Al menos desde el siglo XVI sabemos que eran muy frecuentes las visitas de forasteros, especialmente en primavera, que accedían a Archena por medio del barco que cruzaba el río, a falta de puentes (el primero se inauguró el 1 de septiembre de 1865) como los actuales. Por ahí transitaba la humanidad doliente, en expresión muy usada en el siglo XIX, buscando aliviar sus males con las aguas termales de los Baños.

Archena no contaba con ningún cartero profesional y los Libros del gasto menudo, donde el Mayordomo apuntaba pormenorizadamente la contabilidad municipal, recogen con frecuencia pagos a propios, es decir vecinos de la villa, por desplazamientos fundamentalmente a Calasparra (villa que formaba, junto a la propia Archena, una Encomienda de la Orden de San Juan) y Murcia.

Centrándonos ya en las telecomunicaciones, por una Real Orden de 4 de febrero de 1885 se concedió a la villa la instalación de una línea telefónica que la enlace con estación telegráfica del estado en Murcia. La premura que corría para la implantación del servicio era tan grande, que se solicitó una declaración de excepción que permitiera obviar formalidades en la subasta para las obras de instalación. Efectivamente, todos los trámites se completaron rápidamente, y el domingo 26 de abril de ese mismo año fue inaugurada, con toda solemnidad, la Estación Telefónica en un cuarto en la planta baja de la Casa Consistorial arrendado... Se trata, sin duda de una de las casetas que, situadas en la Plaza de España, junto a la Casa Grande, albergaron luego puestos del mercado y mas tarde diversas tiendas y actividades (zapatero, reparaciones de radios...) hasta su desaparición en los primeros años setenta. Encargado de ese primer teléfono fue José García García, por entonces un alumno del maestro Miguel Medina, designado por este para el puesto y que gracias a él pudo costear sus estudios de Magisterio, siendo conocido por todos como el Maestro Pepe.

Para esas fechas el Balneario ya contaba con su propia línea telefónica, en un tiempo casi record, si tenemos en cuenta que el primer teléfono fue presentado oficialmente al mundo en 1876. Los Baños mantuvieron su adelanto en telecomunicaciones con respecto a la Villa como lo prueba la solicitud, planteada en 1909 para que la estación telegráfica fuera trasladada desde los Baños a Archena durante los meses que no eran temporada oficial.

Momento fundamental para las comunicaciones archeneras fue el año 1912, cuando se creó una estafeta de correos y quedó abierta al público, ya durante todo el año, la estación telegráfica

 

La Iluminada de La Algaida

La Iluminada rezando fervorosamente

Francisca Guillén Ortega (1886-1933), conocida como la Quica, es un personaje relevante del que todos los archeneros, e incluso los nuevos residentes, han oído hablar en alguna ocasión.

  • ¿Era la que hablaba con la Virgen y predecía el futuro, verdad?.
  • Mi abuela me contó que vaticinó la guerra civil.
  • ¿Se ahogó en el río?

La Iluminada de La Algaida no es una leyenda, es historia, pero una historia transida de misticismo y de aspectos que escapan a la razón, con tintes negros y sórdidos de una España que parece muy lejana en el tiempo (aún mas de lo que está) y sobre todo en las costumbres. En palabras de la sobrina de la Quica, doña Josefa Sáez Guillén, a la que se deben buena parte de estas notas aquel era otro mundo

Francisca era absolutamente analfabeta y según su propia familia más bien tonta. Delgada y pequeña le gustaba mucho la huerta y no se distinguía especialmente por su religiosidad. Un día, en plena juventud, de la noche a la mañana, dijo que se le había presentado el Señor y la Virgen, en Torre Junco y mas concretamente en Las Palmeras, delante de las antiguas escuelas. La Quica pasó a acudir a misa a diario, costumbre que ya no abandonaría en el resto de su vida, y a rezar frecuentemente el rosario. Hizo un cerco con piedras en el lugar donde se había producido la aparición para que nadie lo pisara y allí predicaba, al caer la tarde, las cosas del señor, sin meterse nunca en política. Todo el mundo coincide en señalar la transformación de la Quica, que pese a su nivel cultural y sus aptitudes iniciales pasó a expresarse estupendamente, a ser una gran oradora.

A sus misiones, que comenzaron en abril de 1900, fueron acudiendo cada vez un mayor número de personas.

El periodista A. de Brazel se desplazó a Los Baños para informar sobre la Iluminada de Lorquí, como la habían llamado equivocadamente muchos periódicos, y, desde el más absoluto escepticismo decidió acudir a una de las predicaciones. Según el artículo que publicó el 28 de junio de 1900, dos kilómetros antes de llegar a La Algaida: me sorprendió ver un largo cordón humano, compuesto en su mayor parte de campesinos, entre los que se veía un buen numero de bañistas. El cronista recoge los testimonios de gentes que ven a la Iluminada mirar al cielo y decir unas cosas muy bien dichas y se hace eco diario de los mensajes y conversaciones de la Quica con la Virgen y el Señor y no sólo de sus visiones, sino también de las de sus seguidores (señala que el cura visitó a la Iluminada, pero que no consiguió ver nada porque la virgen no visita a Francisca cuando ésta quiere) incluida la aparición misteriosa de monedas de cobre. Esta última visión es probablemente la que le permite el subtítulo a su artículo: La Iluminada de La Algaida. Una mujer que hace llover oro y habla con la virgen

El propio periodista asegura haber visto cruces formarse en el suelo y desaparecer, y añade:

¿Fue ilusión? No lo sé, pero yo lo vi. No por eso digo que crea en los sermones y visiones de "La iluminada".

Lo que creo a pies juntillas es que el fanatismo al cual han llegado las gentes de aquellas comarcas que me obligaron a descubrirme en aquel lugar, que amenazan y son capaces de maltratar al que diga delante de ellos "que no cree", y que vienen descalzos desde los pueblos cercanos como Molina, Ricote, Lorquí, etc...puede conducir muy lejos, si la autoridad no toma cartas en el asunto.

Las dimensiones de las predicaciones y probablemente esta apelación en un periódico nacional precipitaron los violentos acontecimientos. El 26 de agosto de 1900 el entonces alcalde de Archena, Serafín Sánchez, cumpliendo órdenes superiores, dispuso la salida de varios guardias municipales y un alguacil con la intención de disolver a la multitud y dar por terminada la predicación. La familia se opuso violentamente y el alcalde, al parecer con un bastón con punta, golpeó al padre de Francisca, Pablo Guillén. Esta le dijo que le pegase a ella, que su padre no tenía nada que ver; el alcalde no le hizo caso y la Quica le espetó con ese brazo no podrás pegarle a nadie mas. Esta es una de las predicciones mas conocidas de la Quica porque tuvo un cumplimiento casi inmediato: poco tiempo después de los hechos Serafín Sánchez tuvo un accidente de resultas del cual hubo que cortarle el brazo.

En los enfrentamientos de aquel día murió un hermano de la Quica, Tomás, veterano de la guerra de Cuba y su padre quedó gravemente herido. Tres de los guardias también resultaron heridos de gravedad, muriendo uno de ellos, José Ruíz Martínez unos días después. Otros asistentes fueron heridos levemente.

Después de la tragedia Francisca fue llevada presa (su sobrina mantiene que nunca estuvo en un psiquiátrico) y sometida a diversas pruebas para comprobar su cordura. El gobernador en persona fue a visitarla a la cárcel y acabó decidiendo su puesta en libertad.

Tras su excarcelación la Quica siguió predicando, pero ya no se produjeron las aglomeraciones de la gente para oírla, dejó de ser un problema de orden público. Entraba en ocasiones en trance y vaticinó sucesos y costumbres que parecen haberse cumplido en la actualidad. Entre ellas dijo que en Archena no pasaría nada malo y mucha gente se acordó de esta predicción cuando ocurrió la explosión del polvorín, que los hijos no conocerían ni respetarían a los padres, que las mujeres no se distinguirían de los hombres o que las estaciones sólo se conocerían por los frutos.

En 1932 la Quica se dejó en el altar de su casa un escapulario y una medalla de la que nunca se desprendía, se cosió el bajo de la falda con alfileres y se arrojó a la acequia. Alertada la familia de su desaparición, cortaron el agua para poder recuperar el cuerpo; pese a morir ahogada, no estaba hinchada ni parecía que hubiese tragado agua. Primero fue enterrada en Lorquí y posteriormente sus restos fueron trasladados al cementerio de Archena.

Nadie sabe lo que pudo llevar a la Quica a quitarse la vida pese a sus convicciones religiosas. La madre consultó a una espiritista, un término muy empleado en la época, que le dijo que en Francisca convivían dos espíritus uno bueno y otro malo y este último fue el que se la llevó.