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Libros de Actas del Siglo XVIII

La Virgen de La Salud y las Fiestas

Fiestas Las fiestas patronales de Archena se celebran en honor de la Santísima Virgen de la Salud y del Santísimo Sacramento del Altar, en una fecha lógicamente variable entre finales de mayo y mediados de junio. El primer patrón conocido de Archena fue San Juan Bautista, como correspondía a una villa perteneciente a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, también conocida como Orden de Malta. Con la gran peste que asoló la región en torno a 1760, el pueblo cambió a su patrón por san Roque, el abogado contra las epidemias. Pero en el Antiguo Régimen las fiestas eran muy frecuentes (no existía el concepto de ocio, sino el de fiesta) y tenían una enorme trascendencia: junto a la fiesta patronal se celebraban las de los santos Cosme, Damián, Candelaria, Virgen del Rosario y, por supuesto, el Corpus.  Esta festividad surgió en el siglo XIII y adquirió posteriormente una enorme importancia en todo el mundo católico, concretamente en Murcia, a partir del siglo XV. En el siglo XVIII pasó a celebrarse también en Archena el día de San Marcos, el 25 de abril. A lo largo del siglo XIX comienza a percibirse una cierta diferenciación entre los festejos civiles y los religiosos. La fiesta del Corpus fue ganando protagonismo: aparece recogida en los presupuestos como la fiesta "popular", mientras que la del patrón San Roque fue quedando reducida casi exclusivamente a una solemne misa. Buena prueba de ello fue la solicitud de un privilegio especial concedido por el Papa Pío X en 1910 para poder realizar la procesión de Corpus por la tarde pasando a ser uno de los pocos municipios que, junto con Toledo, Granada, Sevilla y algún que otro pueblo pueden realizar este desfile por la tarde. La Ermita de los Baños de Archena fue edificada en torno a 1876 por los Vizcondes de Rías bajo la advocación de la Virgen de la Salud. Encargaron la talla a Salvador Páramo un reputado escultor madrileño especializado en imaginería religiosa. La antigua ermita, de madera, estaba bajo la advocación de la Virgen de los Remedios.La entronización de la Virgen de la Salud como patrona de Archena se produjo nada mas concluir la guerra civil. La talla de la Virgen fue la única que sobrevivió a la quema de imágenes del principio de la Guerra Civil, al ser escondida por personal del propio Balneario en la cripta debajo de su ermita, donde están los restos de los Vizcondes de RíasTerminada la guerra, el 31 de marzo de 1939, la imagen de la Virgen de la Salud entró en el pueblo en un camión adornado al efecto, entre grandes aclamaciones populares. Al día siguiente fue colocada en el balcón del ayuntamiento y el primer domingo de abril presidió la primera misa que se celebraba tras el inicio de la guerra. La misa de campaña tuvo lugar en la plaza principal del pueblo y durante la misma el sacerdote preguntó a los enfervorizados fieles si querían que la Santísima Virgen de la Salud pasara a ser patrona de Archena, contestando todos en un clamor popular que sí. Desde entonces se celebra su fiesta el domingo siguiente del día del Corpus, trasladándose desde el día de las Ascensión en que se celebraba antes de la guerra, cuando acudían numerosos vecinos en romería al Balneario.Durante muchos años la Virgen era trasladada desde el Balneario a Archena en dos ocasiones: para las fiestas patronales y para celebrarle un novenario en la segunda quincena de septiembre. En la romería que la conducía de vuelta al Santuario, el último domingo de septiembre, eran muchas las jóvenes que la acompañaban ataviadas con el típico traje de la huerta murciana.La entronización de la Virgen de la Salud como Patrona de Archena no debe confundirse por tanto con su solemne coronación que tuvo lugar el 3 de octubre de 1954. En ese mismo año se hicieron obras de urbanización en la plaza de la Iglesia, según indica en las Actas Capitulares con motivo de la inauguración de la Casa parroquial que han de visitarla el Gobernador Civil y el señor obispo. Este acontecimiento debió servir de acicate en la constitución de una Junta pro Coronación de la Patrona, que había empezado a funcionar unos meses antes, p

La Iluminada de La Algaida

La Iluminada rezando fervorosamente

Francisca Guillén Ortega (1886-1933), conocida como la Quica, es un personaje relevante del que todos los archeneros, e incluso los nuevos residentes, han oído hablar en alguna ocasión.

  • ¿Era la que hablaba con la Virgen y predecía el futuro, verdad?.
  • Mi abuela me contó que vaticinó la guerra civil.
  • ¿Se ahogó en el río?

La Iluminada de La Algaida no es una leyenda, es historia, pero una historia transida de misticismo y de aspectos que escapan a la razón, con tintes negros y sórdidos de una España que parece muy lejana en el tiempo (aún mas de lo que está) y sobre todo en las costumbres. En palabras de la sobrina de la Quica, doña Josefa Sáez Guillén, a la que se deben buena parte de estas notas aquel era otro mundo

Francisca era absolutamente analfabeta y según su propia familia más bien tonta. Delgada y pequeña le gustaba mucho la huerta y no se distinguía especialmente por su religiosidad. Un día, en plena juventud, de la noche a la mañana, dijo que se le había presentado el Señor y la Virgen, en Torre Junco y mas concretamente en Las Palmeras, delante de las antiguas escuelas. La Quica pasó a acudir a misa a diario, costumbre que ya no abandonaría en el resto de su vida, y a rezar frecuentemente el rosario. Hizo un cerco con piedras en el lugar donde se había producido la aparición para que nadie lo pisara y allí predicaba, al caer la tarde, las cosas del señor, sin meterse nunca en política. Todo el mundo coincide en señalar la transformación de la Quica, que pese a su nivel cultural y sus aptitudes iniciales pasó a expresarse estupendamente, a ser una gran oradora.

A sus misiones, que comenzaron en abril de 1900, fueron acudiendo cada vez un mayor número de personas.

El periodista A. de Brazel se desplazó a Los Baños para informar sobre la Iluminada de Lorquí, como la habían llamado equivocadamente muchos periódicos, y, desde el más absoluto escepticismo decidió acudir a una de las predicaciones. Según el artículo que publicó el 28 de junio de 1900, dos kilómetros antes de llegar a La Algaida: me sorprendió ver un largo cordón humano, compuesto en su mayor parte de campesinos, entre los que se veía un buen numero de bañistas. El cronista recoge los testimonios de gentes que ven a la Iluminada mirar al cielo y decir unas cosas muy bien dichas y se hace eco diario de los mensajes y conversaciones de la Quica con la Virgen y el Señor y no sólo de sus visiones, sino también de las de sus seguidores (señala que el cura visitó a la Iluminada, pero que no consiguió ver nada porque la virgen no visita a Francisca cuando ésta quiere) incluida la aparición misteriosa de monedas de cobre. Esta última visión es probablemente la que le permite el subtítulo a su artículo: La Iluminada de La Algaida. Una mujer que hace llover oro y habla con la virgen

El propio periodista asegura haber visto cruces formarse en el suelo y desaparecer, y añade:

¿Fue ilusión? No lo sé, pero yo lo vi. No por eso digo que crea en los sermones y visiones de "La iluminada".

Lo que creo a pies juntillas es que el fanatismo al cual han llegado las gentes de aquellas comarcas que me obligaron a descubrirme en aquel lugar, que amenazan y son capaces de maltratar al que diga delante de ellos "que no cree", y que vienen descalzos desde los pueblos cercanos como Molina, Ricote, Lorquí, etc...puede conducir muy lejos, si la autoridad no toma cartas en el asunto.

Las dimensiones de las predicaciones y probablemente esta apelación en un periódico nacional precipitaron los violentos acontecimientos. El 26 de agosto de 1900 el entonces alcalde de Archena, Serafín Sánchez, cumpliendo órdenes superiores, dispuso la salida de varios guardias municipales y un alguacil con la intención de disolver a la multitud y dar por terminada la predicación. La familia se opuso violentamente y el alcalde, al parecer con un bastón con punta, golpeó al padre de Francisca, Pablo Guillén. Esta le dijo que le pegase a ella, que su padre no tenía nada que ver; el alcalde no le hizo caso y la Quica le espetó con ese brazo no podrás pegarle a nadie mas. Esta es una de las predicciones mas conocidas de la Quica porque tuvo un cumplimiento casi inmediato: poco tiempo después de los hechos Serafín Sánchez tuvo un accidente de resultas del cual hubo que cortarle el brazo.

En los enfrentamientos de aquel día murió un hermano de la Quica, Tomás, veterano de la guerra de Cuba y su padre quedó gravemente herido. Tres de los guardias también resultaron heridos de gravedad, muriendo uno de ellos, José Ruíz Martínez unos días después. Otros asistentes fueron heridos levemente.

Después de la tragedia Francisca fue llevada presa (su sobrina mantiene que nunca estuvo en un psiquiátrico) y sometida a diversas pruebas para comprobar su cordura. El gobernador en persona fue a visitarla a la cárcel y acabó decidiendo su puesta en libertad.

Tras su excarcelación la Quica siguió predicando, pero ya no se produjeron las aglomeraciones de la gente para oírla, dejó de ser un problema de orden público. Entraba en ocasiones en trance y vaticinó sucesos y costumbres que parecen haberse cumplido en la actualidad. Entre ellas dijo que en Archena no pasaría nada malo y mucha gente se acordó de esta predicción cuando ocurrió la explosión del polvorín, que los hijos no conocerían ni respetarían a los padres, que las mujeres no se distinguirían de los hombres o que las estaciones sólo se conocerían por los frutos.

En 1932 la Quica se dejó en el altar de su casa un escapulario y una medalla de la que nunca se desprendía, se cosió el bajo de la falda con alfileres y se arrojó a la acequia. Alertada la familia de su desaparición, cortaron el agua para poder recuperar el cuerpo; pese a morir ahogada, no estaba hinchada ni parecía que hubiese tragado agua. Primero fue enterrada en Lorquí y posteriormente sus restos fueron trasladados al cementerio de Archena.

Nadie sabe lo que pudo llevar a la Quica a quitarse la vida pese a sus convicciones religiosas. La madre consultó a una espiritista, un término muy empleado en la época, que le dijo que en Francisca convivían dos espíritus uno bueno y otro malo y este último fue el que se la llevó.

La Guardia Civil

dos guardias uniformadosLa guardia civil es el primer cuerpo de seguridad pública de ámbito estatal surgido en España. Fue creada en 1844, con la consolidación del régimen liberal, marcadamente centralista, que quería acabar con el bandolerismo y crear una fuerza de seguridad que abarcara todo el territorio del Estado. Como cuerpo de seguridad dependía del Ministerio de la Gobernación, pero en cuanto a su organización, disciplina y percibo de haberes, dependía del ministerio de la Guerra. La estructura organizativa diseñada por el Duque de Ahumada, así como la célebre "cartilla" que recoge el ideario del guardia continúan todavía vigentes.

En Archena, poco después de recibir el Real Decreto por el "que se crea un cuerpo especial de infantería y caballería con la denominación de Guardia Civil" (sesión del Ayuntamiento pleno de 14 de abril de 1844), se recibió una orden por la que se debía disolver la milicia nacional, aunque diez años después volvió a constituirse.

Aunque desconocemos la fecha exacta en la que la Guardia Civil se instaló en Archena, es segura su presencia desde 1880, cuando el ayuntamiento formalizó un contrato de arrendamiento por cuatro años con doña Carmen Jiménez Salcedo "dueña de la casa que ocupa el cuartel de la Guardia Civil de esta villa, situado en la calle del Carril Viejo".

El arrendamiento de diversas casas particulares para alojar el puesto de la "Benemérita" fue una constante hasta después de la Guerra Civil, como también lo fueron las continuas quejas de los responsables del mismo sobre las malas condiciones de los alojamientos. Aunque en el archivo se conserva un proyecto realizado en 1924, no se pudo llevar a cabo, y hubo que esperar hasta 1945 para que se iniciasen las obras de la Casa-Cuartel actual.

Durante la República, mas concretamente en noviembre de 1932 la Guardia Civil abandonó definitivamente Archena por no contar con unas instalaciones adecuadas para su Casa-cuartel. Una medida que se había adoptado pocos meses antes: la exclusión de los números y sus familias de la Beneficencia municipal, contribuyó a esa decisisón. ya no volvieron hasta el año 1939, una vez finalizada la Guerra Civil.

La antigua Sanidad

Sanidad en el mundo antiguoLas culturas primitivas concebían la enfermedad como un mal asociado a un castigo por lo que médico y sacerdote eran oficios encarnados en la misma persona, que gozaba lógicamente de una gran consideración social. Los egipcios, además de otras interesantes aportaciones médicas, fueron los primeros que separaron los elementos religiosos, mágicos y empíricos, pudiendo el ciudadano elegir entre el sacerdote, el mago o el médico para el alivio y tratamiento de sus problemas.

Los tratados redactados por el griego Hipócrates y sus discípulos, constituyeron durante muchos años la fuente básica de sabiduría en materia sanitaria. Los romanos destacaron por las obras públicas que incidían directamente en una mejora de la sanidad como los acueductos, alcantarillas y baños y dieron un mayor desarrollo a la cirugía. La medicina árabe, además de recopilar y mantener los conocimientos de griegos y romanos, representó un avance sustancial en enfermedades infecciosas y oculares, observaciones clínicas y ampliación de la farmacopea.

Durante la Edad Media y hasta el edicto del Concilio de Tours (1145) que prohibía la práctica quirúrgica a los clérigos, la medicina, como cualquier otra rama del saber, se ejerció principalmente en los monasterios. En esa época se produjo el divorcio entre medicina y cirugía, quedando el cirujano, en muchas ocasiones un barbero, subordinado siempre al médico. Se constata una ola de fundación de hospitales que en realidad eran hospicios, es decir, estaban destinados a amparar a peregrinos y pobres, enfermos o no, a darles hospitalidad.

Centrándonos ya en Archena y apoyándonos en los documentos conservados en el Archivo Municipal hay que citar los libros de cuentas que presentaba el mayordomo de propios que recogen pagos aislados para cirujanos y sangradores desde el siglo XVII. Pero Archena no contaba con médicos titulares nada mas que durante breves períodos de tiempo. La precariedad económica conducía a que los médicos pagados por el ayuntamiento para atender a los vecinos mediante una iguala, se marchasen pronto. En 1762 el médico que había ejercido los dos últimos años, Francisco Fúster, reclamó al ayuntamiento los haberes que se le adeudaban. Ya en 1808 Juan Mª de Osorio presentó un oficio indicando que se trasladaba a otro lugar donde le pagaban más. Normalmente el mismo médico de los Baños ejercía como titular en Archena, trayéndolo y llevándolo los vecinos.

En 1799 el concejo nombró cirujano al que lo era de la villa de Alguazas " al carecer este pueblo de él por su corto vecindario" con la condición de dejar encargados por oficiales a Nicolás Rodríguez e Higinio Alcolea para que estos observen cuanto les deje ordenado en el método de las curaciones. Al último de ellos le debieron aprovechar bastante las lecciones porque se conserva en el archivo una carta fechada en 1820 y remitida a la Junta de Sanidad de la provincia por el cirujano titular y vecino de Ulea, don Gregorio Sabater, en la que denuncia al curandero, vecino de Archena, Higinio Alcolea por ejercer estas prácticas sin titulación.

Los habitantes de Archena

Imagen Censo PoblacionLos censos de población buscan conocer el número de habitantes, inicialmente con fines fiscales. Característica fundamental de los censos, compartida por casi toda la documentación de Archivo, es la importancia de su carácter seriado, es decir tiene sólo una relativa validez en sí mismo, porque lo más interesante es compararlo con otros censos anteriores y posteriores.

Esa comparación es la que permite establecer tendencias, reflejando a veces bruscas caídas, que denotan momentos críticos por epidemias o especiales circunstancias, como la expulsión de los moriscos en 1614, que implicó para Archena la pérdida de casi el 50% de su población. La escasa población con la que contaba parece ser una de las razones de la relativa dependencia de Archena con respecto a Calasparra dentro de la Encomienda de la Orden de San Juan a la que pertenecían ambas villas. La otra causa para que instituciones de la Encomienda estuvieran en Calasparra, adonde debían ir los propios de Archena para llevar las elecciones anuales de los cargos del Concejo, era la mayor presencia de cristianos en la villa del noroeste, frente al predominio absoluto de los moriscos en Archena.

Después de esa brusca caída en una población que ya era escasa, se produce un espectacular desarrollo demográfico, el más alto del reino de Murcia que pasó de 146.434 habitantes a 336.153, un incremento notablemente superior a la media española[1]. En Archena en concreto el número de habitantes en 1656 era de poco más de ochenta, contando tan solo con 20 vecinos. Un siglo después, en 1761, alcanzaba los 120 vecinos[2], que vienen a representar unos quinientos habitantes. A la consolidación del crecimiento demográfico contribuyó enormemente la ausencia de importantes epidemias, como la peste de 1648, que en localidades como Mula o Alhama redujo la población al 50%, aunque su incidencia en Archena fue escasa.

Si en los siglos anteriores Castilla era el reino más poblado, a partir del XVIII ocurre lo contrario: se produce un aumento poblacional en la periferia peninsular frente a una casi desertización del interior; distribución mantenida hasta hoy día.

El padrón de 1822 es el primero que refleja el número de habitantes globales, no sólo el de vecinos, alcanzando Archena los 804, pese a que el primer tercio del siglo XIX sí fue un momento muy delicado, con malas cosechas, hambrunas y epidemias de fiebre amarilla y cólera (fundamentalmente la de 1834), que se repetiría en numerosas ocasiones. En los padrones aparecen relacionados los habitantes por unidades familiares: primero el cabeza de familia, el padre, (o en ocasiones la viuda), seguido de la esposa y a continuación los hijos. Estos se citan primero los varones, en función de la edad y seguidamente las mujeres. Normalmente incluyen la profesión.

A.2. DEMOGRAFÍA

A.2.1. POBLACIÓN DE DERECHO SEGÚN LOS CENSOS OFICIALES. 1900-2001

Año Hombres Mujeres Total
1900 4.198 4.212 8.410
1910 4.655 4.552 9.207
1920 4.836 4.907 9.743
1930 4.979 5.063 10.042
1940 5.420 5.663 11.083
1950 5.519 5.825 11.344
1960 5.808 5.978 11.786
1970 5.673 5.927 11.600
1981 6.455 6.677 13.132
1991 6.986 7.189 14.175
2001 7.459 7.505 14.964

Pese a los problemas sanitarios y alimentarios mencionados más arriba y a la sangría constante que han supuesto las emigraciones desde los años sesenta del siglo XIX hasta los setenta del XX, la población de Archena no ha dejado de crecer (con una pequeña caída entre 1950 y 1960) hasta los casi 17.500 habitantes de nuestros días. Hay un dato fundamental que los antiguos padrones no reflejan: el de la esperanza de vida del que se pueden dar apenas dos pinceladas para el conjunto de España: estaba por debajo de los treinta años a mediados de siglo XIX, y apenas alcanzaba los treinta y cinco años en 1900. Es posible que en Archena, con una mejor alimentación que en las zonas de secano, fuera algo mas alta, pero en cualquier caso, de escándalo, comparada con los datos actuales.

Pachi Amorós Vidal

Archivera Municipal


(1) JOSEFINA MELGAREJO: “El censo de Floridablanca en Murcia y su Reino”. Murcia, 1987

(2) Para hallar el número de habitantes se multiplica el de vecinos por 4 ó 4,5

Cuentos Archeneros

Señora del XIXJuan José Marco Banegas, hermano del fundador de la confitería "Marco", e ilustre sacerdote que llegó a ser canciller-secretario del Obispado de Madrid-Alcalá y mereció que su pueblo le dedicase una calle, escribió un cuento que fue publicado en 1928 en El Heraldo del Segura, y que me fue facilitado por don Joaquín Campuzano. La acción se sitúa en Archena, en 1879, cuando el autor y protagonista contaba apenas con seis años y ha sido reproducido aquí parcialmente. Se trata de una anécdota narrada en forma de cuento fantástico, un género tremendamente característico del romanticismo, que en España cultivó, con gran acierto, Gustavo Adolfo Bécquer

Era una noche infernal bien entrado el invierno, una ventisca huracanada hacía golpear y estremecer puertas y ventanas. Mi hermana Rosario tenía un calenturón que abrasaba y el médico le había mandado un purgante mi padre, no estaba en casa. El que suscribe vivía en la calle del Carril (1) enfrente de los bancales y olivareras de lo que mas tarde sería el barrio de D.Pablo (2) y que actualmente viene a coincidir con la zona de la avenida Daniel Ayala, donde está el instituto y la misma calle de Pablo Enríquez. En ese olivar buscábamos nidos y nos peleábamos en bandos los muchachos de entonces. Las mujeres tendían sus ropas a secar teniendo también sus riñas por prendas que desaparecían. En mi misma acera la casa del tío Alonso y Cipriana era célebre por su buen vino y rica mojama que comprábamos los niños para merendar. Mas abajo estaba la casa del tío Malcasado, un caserón deshabitado que era el terror de los chicos porque se decía que a media noche se oían ruidos de cadenas y aparecían fantasmas. Posteriormente sería el edificio de las hermanas de la Consolación las monjas, y actual Caja Murcia

La calle del Carril actual, entonces carretera carecía de luz como todo el pueblo. Los carros en las aceras en disposición de saltar un ojo a cualquier transeúnte descuidado; montones de tierra o basura acá o allá que hacían que el pueblo se volviera intransitable en los días de lluvia. Subiendo la carretera estaba la casa de don Agustín Fuste y mas arriba la de la tía Caracola que vendía los capachos mejores buscados por los bañistas para llevarse frutas de nuestra huerta

La falta de alumbrado y la ingenuidad de aquella generación facilitaban la creencia en fantasmas, duendes y aparecidos. Esos temores y supersticiones eran aprovechados con mucha frecuencia para ahuyentar a los muchos rateros

que robaban el esparto, hierbas, hortalizas y frutas; contra ellos en vano vigilaba el temible cultivador de anchos zaragüelles y negra montera armado de enorme estaca e incluso la misma autoridad que castigaba y apresaba al ratero

(1) Se refiere a la antigua calle del Carril que desde la espalda del actual edificio de Pepe Muebles salía a la calle Duque de Huete y continuaba hasta la carretera de Villanueva

(2) Don Pablo Enríquez

presentándolo a la vergüenza pública. Todos los años al llegar la recolección del panizo que era abundantísima, los higos, granadas, etc, aparecían terribles fantasmas y empezaban los ruidos de cadenas arrastrándose, especialmente en noches oscuras y curiosamente cerca de los lugares en que había frutas. El miedo a los muertos era sin duda mas eficaz que el miedo a los vivos.

Volviendo a nuestro relato, el médico le dijo a mi madre que no le gustaba la fiebre tan pertinaz de la enferma, lo que rompió su serenidad y mis 6 años cumplidos se crecieron empujándome a la calle a buscar a mi padre allá donde estuviese para traerle a mi madre los consuelos necesarios.

Aquella noche oscura con mucho viento y dramática soledad sentí vacilar mi ánimo, hallándome completamente apocado al verme frente al cementerio (situado entonces en el citado barrio de don Pablo o del Corpus Christi), todos los fantasmas y apariciones oídas cruzaron en procesión por mi imaginación. Al frente la sombra gigante del Ope, con sus peladas crestas, se hacía invisible. Me acordé de su cruz y respiré triunfante de aquel miedo que me aterrorizaba, distrayendo mi imaginación en el recuerdo alegre de las subidas que había hecho con muchos niños a su cima cantando letanías.

Antes de llegar a la Cerca, rodeada por tapiales y cerrada por un enorme portón, todo en ruinas, había una piedra colosal que también tenía su historia de ruidos misteriosos. Mi padre no estaba en la Cerca y muy a pesar mío tuve que seguir hasta los Baños. En la Cañada de las Minas recordé las historias referentes a los moros que las habían hecho, habían habitado el castillo y enterrado sus riquezas cuando fueron expulsados (3) Me pareció ver una tumba de moros de dientes blancos y piel cetrina y corrí hacia el Balneario.

En el camino encontró a un grupo de hombres que portaban un cadáver sobre un burro y les preguntó por su padre, pero no le oyeron. Detrás venían varias mujeres rezando, que en seguida lo identificaron como el hijo de Juanico pudiendo alguien explicarle que su padre en ausencia del juez había ido a La Algaida con el alguacil, donde había tenido lugar una refriega en la que se rumoreaba que habían habido muertos y heridos.. Regresé con ellos, cogido del brazo de la tía Josefa, cosido a su lado. Mi padre ya estaba en casa cuando llegamos y mi hermana, limpia de fiebre. Conseguí esa noche por el miedo pasado y presente dormir a los pies de la cama paterna, espléndida y elevada sobre tableros

Los "fantasmas" de Archena han sido usados en beneficio de algunos vecinos para esconder bajo sus sábanas distintas historias

(3) La expulsión de los moriscos del Valle de Ricote se produjo en 1614 siendo los últimos en salir de España, en aplicación del Decreto dictado por el rey Felipe III en 1609

Las Visitas de Apeos

Vista general del camino de los Baños y vecinas con  cestas en la cabeza dirigiéndose a él En el período de expansión de los reinos cristianos peninsulares sobre territorios conquistados al Islam los reyes realizaron numerosas donaciones de tierras a las Ordenes Militares, como pago a su contribución guerrera y garantía de su posterior defensa. En el caso de Archena, tras una efímera entrega a don Rodrigo López de Mendoza, el infante don Alfonso, futuro rey Alfonso X, concedió la villa a la Orden de San Juan, en la persona de su Comendador frey Guillén de Mondragón, el 15 de julio de 1244. El Cronista de Archena, Manuel E. Medina, ha analizado las duras condiciones impuestas por la Carta de Población con la que se pretendía facilitar la repoblación. La Orden de San Juan tenía la jurisdicción espiritual y temporal y, aunque en principio el territorio de Archena era suyo, salvo algunas zonas en las que ejercía el control directo, la inmensa mayoría de las tierras quedaban arrendadas. Los arrendatarios podían enajenarlas a otras personas, siempre que en el documento de traspaso se estipulara la obligación de mantener la renta anual que debía pagarse a la Orden.

Dos fueron las instituciones fundamentales para el control de la burocracia en España durante la Edad Media y la Moderna: los juicios de residencia y las visitas. Los primeros obligaban a todo funcionario (incluidos los virreyes) a dar cuenta de su actuación al término del mandato. Para realizar la residencia se nombraba un Juez, que se trasladaba al lugar donde había ejercido el administrador y publicaba a bombo y platillo la apertura del juicio, pudiéndose presentar ante él todos los que tuvieran agravios o acusaciones acerca de la gestión del funcionario saliente. Las visitas eran juicios de residencia realizados antes del final del mandato, normalmente cuando había sospechas de mal funcionamiento o corrupción.

Las Ordenes Militares adoptaron también este sistema de visitas para controlar el funcionamiento de sus propiedades, agrupadas en Encomiendas o bailías a cuyo frente estaba el comendador. Archena constituía una encomienda junto a Calasparra y la Dehesa de Cortes de Alcaraz, en Albacete. De forma periódica se nombraban visitadores generales, elección que recaía en comendadores ajenos a la encomienda a visitar, para asegurar su ecuanimidad. Las visitas tenían una periodicidad aproximada de cuatro años y servían para comprobar el estado en que se encontraban todos los bienes de la encomienda. Se partía de las notificaciones de la anterior visita y a su término se daban las oportunas recomendaciones o preceptos, tanto al comendador, como al prior y vicario, para mejorar las deficiencias halladas. De todo ello se levantaba acta notarial y se hacían dos copias, una para Consuegra (cabeza del Priorato o Provincia de Castilla) y la otra para la isla de Malta en donde residía el Maestre de la Orden. No quedaba por tanto ninguna copia en el Archivo Municipal, pero actualmente se pueden consultar algunas de estas Visitas gracias a la reciente adquisición de microfilmes procedentes de Consuegra y conservados en el Archivo Histórico Nacional[1].

La más antigua de las visitas llamadas de "apeos" data del año 1579 y, su finalidad era precisamente... hazer apeo y averiguación de señorio y jurisdicción preeminencias derechos y açiones rentas censos y propiedades..., así como memorial e información de las livertades derechos e sanciones servicios diezmos y otras.

Archena contaba entonces con cien vecinos, lo que equivale a algo menos de cuatrocientos cincuenta habitantes. Tenía una iglesia, y los mojones que deslindaban el término con los de las vecinas villas, se visitaban cada año. Entre las preeminencias del comendador o del alcalde mayor [2] recogidas explícitamente en esta visita está el otorgar licencias y donaciones de tierras para arroz y solares para casas, dejando muy claro que esto no corresponde a otra persona ni concejo. El comendador nombraba también al prior de la iglesia y al sacristán, mientras que correspondía al Concejo abonarle el salario. Confirmaba las elecciones que celebraba anualmente el Concejo saliente, formado por dos alcaldes ordinarios y dos regidores, para elegir a sus sucesores y a los oficiales del Concejo[3]. Entre otros muchos derechos derivados de la Carta de Población, podemos citar el cobro del diezmo de todos los cultivos y frutas, de la seda y todas las cosas que se cogían, de los ganados, de todas las heredades que se vendían y la veintena de las mercadurías que compraban y vendían los forasteros en la villa. Los vecinos también pagaban a la Orden con una prestación personal, trabajando en sus tierras un día al año si tenían mula, y dos si eran peones [4]. Contaba la Orden con un molino harinero, otro para cocer que estaba caído, un horno, diversos bancales y moreras, un moreral y un soto de alameda en qual ay unos Baños naturales con dos cuerpos de casa, dos cámaras para guardar los diezmos con sus caballerizas debajo y un cobertizo donde todos los vecinos y otras personas llevan sus diezmos que estan en la plaza de la villa, lindando, con el horno nuevo y con el cortijo de la Orden. También una venta en el camino real de Castilla a Murcia.

El memorial redactado era leído a varios vecinos, que, actuando como testigos, juraban ante el escribano...que todas las cosas contenidas en el son y pertenecen... a la Orden de San Juan y sus Comendadores. Posteriormente el pregonero, de viva voz en la plaza pública, daba cuenta del edicto. También por edicto se convocaba a apeadores y amojonadores, para deslindar las tierras de la Encomienda y hacer la visita de ojos de todas las propiedades. Al no presentarse voluntarios, el alcalde ordinario, Francisco de Aledo, nombró a dos de manera forzosa, bajo amenaza de multa.

En la visita analizada el comendador parece estar de acuerdo con todo, y no se recogen recomendaciones, pero en otras posteriores sí hay numerosas indicaciones sobre inmuebles que deben ser reparados, libros que deben estar mejor llevados, o, incluso sobre la necesidad de que el Prior de la Iglesia resida en la villa y no en Madrid, como ocurría con demasiada frecuencia.


[1] Archivo Municipal de Archena Caja: 3804, doc. 2

[2] Alcalde Mayor: delegado del comendador nombrado cada año y encargado básicamente de la administración de justicia en primera instancia

[3] Trabajadores del Ayuntamiento, que podríamos asimilar a los funcionarios actuales

[4] Este impuesto en forma de prestación personal era conocido como DULA y se aplicaba especialmente a los moriscos