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Historia

Vias Pecuarias en Archena

 

OvejasArchena tradicionalmente siempre ha tenido mas tradición agrícola que ganadera, centrándose la ganadería pequeños rebaños, especialmente ovinos, caprinos y porcinos, que los propios agricultores tenían para autoabastecimiento.

A pesar de esto los pastos siempre han tenido una gran importancia para el concejo de Archena, los cuales formaban parte de los bienes propios de este, que arrendaba  a los ganaderos bien archeneros o forasteros.

En el  Archivo Municipal se conservan varios expedientes de "subasta y remate en arrendamiento de los pastos del concejo para diversos años como 1851, 1854, 1855....

Además existe un documento de 1792, sobre "instancia de ganaderos de Archena reclamando su preferencia para el arrendamiento de los pastos frente a los forasteros. Acuerdo del Ayuntamiento aceptando, siempre que paguen en tiempo".[1]

Centrándonos en las Vías Pecuarias existe en el Archivo Municipal un expediente datado en 1905, "instruido por la Alcaldía de Archena para llevar a cabo el deslinde de la vía pecuaria del término municipal".[2] En el que se hace una descripción pormenorizada de las distintas que veredas y abrevaderos que existían en Archena.

En Archena existían en esta época 4 Veredas y 3 Abravaredos que son descritos pormenorizadamente en un acta, incluida en este expediente de 1891 en la que están presentes diversos ganaderos de Archena y D. Antonio Montealegre y Martínez, Visitador Auxiliar de Ganadería y Cañadas de la Provincia, reunidos todos ellas para tratar el estado que se encuentran las Cañadas, Veredas y Cordeles que existen en este distrito municipal: "1ª Vereda por el camino llamado de Ricote a la Serretilla de Mula hasta enlazar con la de Villanueva. 2ª otra que enlazando con la anterior y partiendo del sitio denominado Rambla del Agua Amarga, va a parar a la Sola de Bencejo y desde allí va la cuesta de los listes pasando por las oliveras de la Concepción la Polaca y de José Vanegas Martínez y desde dicha Cuesta de Listes toma el Camino de los Listes yendo a  parar a la Cañada Estrecha y desde  allí al Cabezo del Boticario por el cañizar de la tia Guillena que conduce al abrevador de la Acequia de Alguazas pasando por el Hurtado, Loma Larga i concluir en la Cuesta de los Listes. 3ª Vereda por el Camino del Puente a la Casilla de peones Camineros y desde dicho sitio al Collado de la Venta, pasando por el Serreton adelante a los Paradores yendo a dar al Cabezo del Puerco por la lomas de la Venta la Rambla del Tinajon, terminando  en dicha Rambla termino municipal de Ulea. 4ª Otra que partiendo del puente del Segura va por las piezas de Fontes lindando con D. José Bosque orilla de Río arriba a dar a la Rambla del Arco, siguiendo rambla arriba al enlazar con otra que termina en la Rambla del Tinajón, termino municipal de Ulea. Abrevaderos: 1º de los Ojos en la Acequia de Alguzas perteneciente a la Vereda denominada la Serretilla 2º El del Saladar lindando con Ceuti teniendo su salida Saladar arriba por la Cañada del Rey yendo a parar al Cabezo de los Listes. 3º Llamado de la Torrejunco lindando con la casa de Esteban Guillen teniendo su salida por las oliveras de los Pepes Onofres yendo a terminar a la Casilla de los Peones Camineros, pasando por la loma de Pedro Parranda y Barranco de D.ª Catalina.

También en este expediente aparecen los lindes a izquierda y a derecha de cada una de las Veredas y de los Abrevaderos.


[1] A.M.A, Caja: 268 Documento: 3-1.

[2] A.M.A, Caja: 234 Documento: 13

El Balneario

El Balneario de ArchenaSi hay un icono hoy que identifique Archena está claro que es el Balneario, por eso he querido dejarlo para el ultimo lugar. Los archeneros se sienten o deben sentirse orgullosos de que esté el balneario aquí, no sólo por su importancia económica y social, sino porque es la razón de ser de este pueblo. Sin "Los Baños" como le gusta decir a la gente mayor, no existiría Archena. Su historia esta unida a este pueblo, a su nombre: Balneario de Archena, dicho así, pronunciado con la fuerza de quien se sabe querido.

Queridos paisanos todos lo sabéis... cuando viajamos y nos preguntan de dónde somos... de Archena, respondemos... ¡ah, el Balneario! Efectivamente: el Balneario, por eso quiero dedicarle un pequeño apunte, apenas un dibujo a pluma de su enorme historia.

Ya hemos hablado de los íberos, de los romanos... y ahora quisiera centrarme aunque muy brevemente en la historia moderna...

Los baños medicinales de Archena adquieren a partir del siglo XVIII la consolidación social y sanitaria necesaria para afianzarse como muy convenientes y efectivos para la salud, en comparación con los existentes en España en ese momento.

La importancia medicinal y curativa de las aguas fueron objeto de estudio por el Dr. Andrés Prim en el siglo XVIII para la famosa edición de «Espejo cristalino de Aguas», aunque sólo se trataba de un pequeño estudio. En esta centuria se imprimirá una obra de gran trascendencia: Disertación physico-médica de las virtudes medicino/es, ufo, y atufo de /os Aguas thermales de la villa de Archena, escrita por el Doctor D. Francisco Cerdán, médico titular de la ciudad de Villena.

La celebridad de las aguas de Archena sirvieron de inspiración a don Ignacio López de Ayala para escribir el Poema Phisico de los Bonos calientes de la villa de Archena en el reino de Murcia, publicado en Murcia en 1777, del que copiamos algunos versos, escritos originalmente en latín y castellano:

Venid, enfermos, de remotas partes, Emprended confiados estos baños, Que el cielo aquí con inauditas artes, Compadecido de la suerte i daños De los mortales, ó sus males cura, O dulce alivio al padecer procura.»

A pesar de la fama de sus aguas termales tanto en España como en Europa, el balneario no reunía las mínimas condiciones higiénico sanitarias para ser considerado como tal, la Orden de San Juan no invertía apenas dinero... y así fue durante todo el tiempo en que fueron de su propiedad. La situación llegó a tal extremo de deterioro que fue necesario realizar una reforma, no sólo de los edificios civiles sino del entorno urbanístico en 1785, y esto gracias a las innumerables quejas que los militares que venían a curarse de las heridas le hicieron llegar al rey Carlos III quien ordenó a la Encomienda que efectuase alguna reforma.

Se decidió poner en marcha un proyecto ambicioso y de gran envergadura, encargado al Arquitecto Gregorio de la Rosa y se recibió el apoyo político a las obras y el interés del Conde de Floridablanca en el proyecto:

La dejadez de los sucesivos administradores de la Orden y el desinterés de la Administración Civil por este tipo de establecimientos, permitieron que las obras realizadas sirvieran para muy poco, y que la decadencia urbanística y sociosanitaria de Los Baños caminasen parejas a la fama que sus virtudes curativas iban alcanzando.

VIDA SOCIAL EN LOS BAÑOS

Los Baños en esta centuria del XVIII están perfectamente consolidados como negocio, proporcionando un fuerte impulso económico al pueblo, sobre todo en el comercio y la mano de obra necesaria para su mantenimiento. A pesar de esto, el interés de los comendadores por esta empresa es puesto en entredicho constantemente.

Con cierta amargura describía Jaime Breix, capellán y administrador de Los Baños, las estancias de las Termas a finales de este siglo.

A pesar de las obras realizadas, el número de habitaciones no era suficiente y muchos enfermos se hospedaban en casas del pueblo, especialmente en el mes de mayo que era el de mayor concurrencia. Esta circunstancia implicaba la gran incomodidad de acudir diariamente al baño desde el pueblo, y según el criterio de Jaime Breix: «esto es nado favorable por mas precauciones que se tomen, pues falta aquella quietud, que este remedio exige, y muy arriesgado por la agitación, y la inclemencia».

Otros enfermos se albergaban bajo toldos que instalaban a las afueras de el balneario o en la orilla del río Segura, y otros más pudientes, lo hacían en sus propios carros, acomodados al efecto.

El considerable incremento de visitantes que el balneario alcanzó durante el siglo XVIII, las obras de mejora realizadas por la encomienda a final de siglo y el uso que como hospital militar desempeñó en la guerra de la independencia, colaboraron a que el establecimiento termal cobrase gran relevancia en el territorio nacional.

Un hecho notable son las sucesivas publicaciones aparecidas en esta centuria, como la del capellán y administrador de los Baños, Jaime Breix en 1801; las memorias de los médicos directores, Juan Alix en 1818, Sánchez de las Matas en 1846 y 1867, Justo María Zavala en 1875; y el interesante y ameno libro de autor anónimo: Guía del Bañista, editado en 1881. A estas publicaciones se añadirían los oportunos datos del Diccionario Geográfico de Madoz; así como los proporcionados en la guía: España en la mano, publicada en 1877.

OBRAS DE MEJORA HASTA LA MITAD DE SIGLO

Después de la Guerra de la Independencia las instalaciones termales quedaron en pésimas condiciones, dado el gran número de soldados enfermos y heridos que habían acudido a curarse, y todavía continuaban llegando en 1815, cuando el Teniente General D. Carlos Guillermo Doyle, que ya conocía el establecimiento, tras haber recuperado su salud con el uso de estas aguas, quedó tan convencido de las posibilidades curativas de las mismas que llamó la atención del Rey Fernando VII.

Todas estas obras fueron realizadas con bajo costo ya que se emplearon como peones a presos del penal de Cartagena; aunque, donde más trabajaron los soldados fue en la construcción de la actual carretera.

Las obras mencionadas, si bien fueron muy beneficiosas para el desarrollo del establecimiento termal, a los vecinos de Archena no le proporcionaron sino grandes perjuicios, ya que durante cierto tiempo tuvieron que vivir con escasez y penuria económica. La razón es bien sencilla: los gastos que ocasionaban los presidiarios, así como los de la tropa de guardia eran adelantados por el Ayuntamiento que a su vez conseguía los fondos del vecindario.

DESAMORTIZACIÓN DEL BALNEARIO

Los Baños, como todas las propiedades de la Orden de San Juan fueron desamortizados según Real Orden publicada el 28 de enero de 1850, pero, previamente habían estado administrados por la Caja de Amortización de Murcia, que muy poco hizo en favor de los mismos, todo lo contrario, al lograr con su mala administración un descenso en el valor del establecimiento termal de cara a la subasta.

Los Baños, sus dependencias y terrenos, fueron adquiridos por el Marqués de Corvera en 23.000 duros, que posteriormente los cedería a su hermano el Vizconde de Rías.

OBRAS DE MEJORA EFECTUADAS DESDE 1851

Las mejoras efectuadas desde que el Marqués de Corvera adquirió la propiedad hasta final de siglo fueron numerosas e importantes:

  1. El Pabellón de las Termas, estaba donde hoy está el actual, con el mismo nombre. Construido encima de los baños y con comunicaciones interiores, abrió sus puertas en 1862. Constaba de planta baja y principal.
  2. Pabellón Madrid, situado a la izquierda de la iglesia, formando ángulo con ella, aunque separado por un pasadizo. Con planta baja y principal. Se inauguró en 1868, hoy ya no existe.
  3. Sucursal del Pabellón Madrid, separada por otro pasadizo de este Pabellón y de la iglesia, constaba de dos pisos y se estrenó en 1873.
  4. Pabellón Levante, situado a la derecha de la iglesia y frente al Pabellón Madrid, tenía planta baja y principal. Se inauguró en 1878. La llegada del ferrocarril y la apertura de nuevas carreteras mejoraron considerablemente las comunicaciones con el balneario, sin embargo, nada tan importante como la inauguración del puente, fue celebrado por los bañistas que acudían a este pueblo y sufrían el paso de la barca, cuando funcionaba. Las obras de mejora se intensificaron en los últimos años del siglo siempre con la perspectiva de progresar en la calidad de los servicios.

Después de 1880 se decidió terminar el edificio de Las Termas, añadiéndole el ala derecha, para lo cual se derribaron las "casitas" que ocupaban los médicos-libres; se hizo en la planta baja de dicha ala una piscina para duchas de 19 m. de largo por 7 m. de ancho; se construyeron cinco gabinetes de baños con tinas y diferentes grifos instalados para servirse en ellas aguas minerales, comunes, de infusiones calmantes o cualquier otra composición.

Los dos pisos superiores se destinarían a habitaciones de hospedaje. Además a la sucursal del Pabellón Madrid se adicionaron nuevas habitaciones.

El Parque, se trataba de un viñedo que se descepó en 1869 para plantarlo de árboles y arbustos. Se construyó un gran jardín lográndose un impresionante vergel, tal como es hoy. Se abrió al público en 1876, y ofrecía una cuidada selección de árboles y frutales, de las especies autóctonas más comunes en la región así como gran número de plantas tropicales.

Estaba a la otra orilla del río y para visitarlo era preciso cruzar en barca, lo que añadía un atractivo mayor al paseo. En el Parque se instalaron diversos juegos: tiro de pistola y carabina, billar romano, juego de la rana y otra serie de distracciones al aire libre. El acceso a esta diversión se hacía mediante un abono de 30 reales para todos los días, que incluía así mismo la entrada al Casino. Si sólo se quería entrar al Parque el abono era de 10 reales por temporada. Lo normal era efectuar las visitas por la tarde, después de reposar la comida.

EL BALNEARIO EN EL SIGLO XX

Al inicio del siglo se observa un periodo de gran brillantez del balneario pero de estancamiento en obras y equipamiento, y el establecimiento sufre un importante deterioro.

Durante la guerra civil el balneario es ocupado por un destacamento del ejército ruso que utiliza las instalaciones con cierto cuidado pero que no puede impedir un aumento del deterioro.

Tras la guerra civil la familia de los actuales propietarios... inicia un periodo de relanzamiento, con importantes obras en los años 80, 90 y sucesivos como en la actualidad. Se construye y se reconstruye con el rigor necesario para mantener con pulcritud el sabor añejo de sus instalaciones, pero con aire renovador y respetuoso con la finalidad de un establecimiento termal.

Hoy, el Balneario es la primera empresa del pueblo, téngase en cuenta que en el año 2001 se han superado las 150.000 pernoctaciones, con más de 15.000 clientes estables y mas de 10.000 que utilizan las instalaciones termales y recreativas... con un importante expansión de futuro

Se que la sociedad propietaria del Balneario es consciente de la joya histórica que posee, por eso, conocedor de su responsabilidad les pido y ruego que sean capaces de combinar adecuadamente lo antiguo con el progreso, de esa exacta combinación todos ganaremos, y la historia nos juzgará.

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

 

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La Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan BautistaLa iglesia de Archena está situada en un lugar estratégico, antes ocupado por una mezquita, mirando a la vega más fértil del término municipal, a los sotos del comendador, al ramel y al pago del barranco, presidiendo el camino real, las parecicas, el único acceso al pueblo desde Ceutí. En una esquina del pueblo sin construcciones adosadas que le molesten, con su vieja campana -la dona- bendecida en 1734, la que indica el comienzo de la jornada, la que avisa de los riegos, marcando la vida laboral y el reloj de los sin reloj... la que recuerda al hombre sus obligaciones.

Es una iglesia pobre en su fábrica, en su construcción... sencilla en su planta y sin alardes en su interior, que ha soportado todo tipo de avatares y agresiones pero que ha presidido muchos acontecimientos felices... De esta iglesia quiero hablaros.

La conversión de los mudéjares de Archena implicó, si no la destrucción, sí al menos la habilitación de la mezquita árabe, en iglesia parroquial. En 1505 mediante una bula, la Santa Sede autorizó que las antiguas mezquitas pudieran convertirse o transformarse en iglesias.

Archena, convertida en parroquia, con pila bautismal, dependía de la vicaría de Calasparra. Al frente de la iglesia había un prior bajo la dependencia orgánica del comendador de la Encomienda.

La iglesia se edificó hacia la primera mitad de este siglo, en 1547 ya existía, lo conocemos por una de las visitas de apeos realizada por la Orden, en la que se menciona la posesión de: «una iglesia de la advocación del señor san Juan».

Sólo sabemos que se trataba de una pequeña "nave" rectangular acabada en un cono, con los techos muy bajos y sustentados en "colañas" que se rompían con frecuencia dejando el tejado al descubierto.

La iglesia sólo disponía de siete bancos para asiento de los feligreses y tres escaños para ser ocupados por el comendador o su representante, el alcalde mayor, cuando acudían a las ceremonias.

Así debió seguir la iglesia, pequeña y en mal estado puesto que durante el siglo XVII las condiciones arquitectónicas empeoraron ya que en las visitas de los comendadores, al referirse a la iglesia únicamente encontramos quejas del prior, del concejo y de los vecinos, así como recibos de continuas reparaciones.

CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA

En el siglo XVIII debido al crecimiento demográfico, la expansión económica, la importancia dada por la Iglesia a las parroquias, y todo esto, unido al estado lamentable y ruinoso que presentaba el templo de Archena, sirve para afianzar la idea de construir una iglesia. Debía ser preocupante el estado de la iglesia cuando la orden hospitalaria decidió acometer la reconstrucción en el mismo solar, incluso aprovechando parte de la estructura ya edificada. Podíamos denominar a la obra proyectada como de expansión de la iglesia primitiva.

La dirección de la obra se le encargó al maestro alarife Gregorio de la Rosa, que a partir de este momento también realizaría los trabajos de construcción del Ayuntamiento, el horno y la nueva planta de Los Baños. Las obras dieron comienzo en la primavera de 1770, aunque no disponemos de planos, ni de planteamientos técnicos, sólo conocemos la cantidad de materiales empleados.

Los edificios de las dos iglesias, la primitiva y la nueva, se unieron en 1785. Aunque la iglesia se quedó sin acabar dejando pendientes importantes obras de envergadura. Hasta 1819 y tras intensas gestiones del ayuntamiento, no se reanudaron las obras, previa autorización, mediante real orden del rey Fernando Vil a la junta económica de la Orden de San Juan.

Efectivamente, las obras se subastaron y la mitad de las mismas se iniciarían en la primavera de 1819, pero apenas transcurrido un año se paralizaron, dejando las capillas cortadas hasta el arranque de los arcos. En 1835 no se habían reanudado las obras pendientes y los oficios religiosos se celebraban en la mitad del crucero, espacio insuficiente y poco capaz, en opinión del clero y Ayuntamiento, para albergar a los feligreses que concurrían.

Las obras inacabadas se fueron realizando muy lentamente a lo largo de este siglo y parte del XX, gracias a los generosa aportación de los vecinos, y de manera especial de algunos hacendados ricos del pueblo, como los Vizcondes de Rías, en cuyo agradecimiento se les otorgó el título de "Bienhechores del Templo" así lo testimonia la lápida colocada en una de las paredes de la iglesia. Es de interés leer la descripción que hace de la iglesia J. A. Melgares, quizá el único que hasta ahora haya abordado un estudio pormenorizado.

Por fin en 1889 se terminaron dos capillas y en 1890 fue preciso renovar casi todo el tejado. En 1897 se reconstruyó la sacristía y se edificó un cuarto trastero.

En la actualidad podemos comprobar cómo la torre gemela de la derecha nunca se terminó, dando a la iglesia un aspecto inacabado.

Durante los primeros años del siglo XX no se realizaron más obras, salvo para estropearla. Se hicieron revoques de las paredes exteriores, que hoy se pueden contemplar tras las obras de restauración recientemente realizadas.

La inadecuada utilización durante la guerra civil supuso daños materiales en el interior así como la desaparición y/o destrucción de imágenes y el retablo del altar mayor, aunque otros posteriormente también eliminarían elementos ornamentales de gran valor para la adaptación de la iglesia a las nuevas formas de culto emanadas del Concilio Vaticano II. Una-de las más significativas fue la del pulpito. Los revoques interiores han vuelto a taparse con otra capa de pintura... Y la pintura que presidía el altar mayor, con la escena del bautismo de San Juan Bautista pintado por Enrique Salas también ha desaparecido.

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

 

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El Río Segura

Río SeguraLa vida del hombre de Archena se confunde con la historia del agua sobre una tierra sedienta. Tanto desde la utilización de técnicas de regadío como de instrumentos para el mismo, así como la generación de estructuras sociales y organizativas, el hombre de Archena ha vivido todo lo relacionado con el agua de forma intensa, dramática y fatalista.

En bastantes ocasiones hemos escrito que si hay alguna característica que pueda definir la razón de ser de Archena, ésta es, sin duda, la del agua. Creado este pueblo a orillas del río Segura, en cuyas fértiles tierras y montañas los íberos primero y, más tarde romanos y árabes, dejaron constancia de su presencia. Sin embargo, ha sido la mano del hombre la que ha conseguido que el agua sea una fuente de riqueza para este laborioso pueblo de artesanos del riego. La mayor muestra de la capacidad de administración y uso del agua en estas sedientas tierras fue la construcción de acequias y la utilización de artefactos para el riego.

El huertano archenero (romano, árabe o cristiano, medieval o moderno) fue saneando, con el tiempo, un valle otrora malsano, pantanoso y encharcado; construyó azudes, estacadas, presas y acequias; se impuso unos derechos y unos deberes y luchó siempre, y sigue luchando, contra factores adversos que, frecuentemente lo sumen en la rutina y otras veces goza de los frutos de unas tierras que podemos calificar como "paraíso en la tierra".

Durante siglos, la principal ocupación de los vecinos de Archena fue la agricultura; en sus tareas se empleaban casi la totalidad de los habitantes. Sabemos por la carta de población que las labores agrícolas eran también la principal misión encargada por la Orden a los mudéjares de Archena, dedicándole numerosos apartados. Estos mudéjares mantenían y conservaban con esmero, y no sin arduos esfuerzos, el aprovechamiento del agua del río a través de la construcción de acequias para el riego de las zonas más altas. De ahí que una de las características importantes de estos pueblos vecinos tanto del Valle de Ricote como de la vega del Segura, sea el uso compartido -a pesar de los problemas- del agua para riego. Archena dependía del azud de Villanueva, Molina del azud de Archena, así como Alguazas, Ceutí, Lorquí y las Torres de Cotillas del azud de Archena.

En Archena las acequias son las arterias por donde circula el agua que va a permitir que la vida llegue a donde el río por sí mismo no puede. La cultura del agua en Archena es algo digno de un estudio más pormenorizado, pero es importante decir que forma parte de la vida de los archeneros como tantos otros pueblos de nuestra geografía regional, de la acequia las hileras, los brazales, los portillos casi con nombres propios, las tandas de riego, hasta un largo etcétera.

La acequia más importante de Archena es la Acequio principal o acequia mayor que nace en el azud de Villanueva y de la que ya encontramos referencias en el siglo XIII.

Esta acequia atraviesa el pueblo y ha sido durante muchos años referente económico (según llevase agua o no), social (en la acequia se lavaba, de la acequia se tomaba el agua para el uso doméstico), lúdico (en la acequia se bañaban en verano) y para otros usos como abrevadero de los animales y celebraciones.

La acequia principal también ha dado lugar a una de las construcciones hidráulicas de más importancia en el pueblo, la realizada entre los años 1628-1634, para el cambio de lugar, y del curso de la acequia, construyendo lo que se conoce como "las minas" que conduce el agua desde el paraje de La Morra hasta La Cerca en la misma ribera del río, aproximadamente 1.800 metros bajo tierra.

Otra de las acequias que construyen la historia de Archena es Lo Caravija que tenía como misión regar las tierras altas de la margen izquierda del río Segura y las incipientes tierras de La Algaida. En esta acequia también se hizo una importante obra de ingeniería hidráulica para sortear la hoy conocida como Rambla del Arco, que en realidad debe su nombre, precisamente, a los arcos de piedra que se construyeron para salvar el desnivel y las avenidas de la rambla y poder regar las tierras de trigo que la Orden tenía en esta zona.

La Acequia de Alguazas que nace en el azud de Archena servía para regar las tierras de Alguazas, Ceutí y Las Torres de Cotillas, Su origen documentado se aproxima como mínimo al siglo XIII.

Importante fueron también las excavaciones de las "minas" de La Algaida para dotar de agua a la acequia mayor de Molina (La Subirana), obra de gran ingenio y espectacularidad que lleva la impronta del arquitecto Melchor de Luzón en 1651.

NORIAS Y ACEÑAS

A mediados del siglo XIX existían en Archena 7 norias, 3 aceñas y varios artefactos de jarros y cajones para elevar el agua. En la actualidad apenas las norias son vestigios históricos que deben conservarse como así se está haciendo. Son un patrimonio que nos legaron nuestros padres y se debe hacer un gran esfuerzo por recuperar la memoria.

Quisiera traeros los versos de nuestro poeta Vicente Medina "los oasis de Murcia".

Ya sé que mi tierra tiene
pobre la traza...
Mi tierra morisca es pobre
donde no hay agua

Mi tierra es tierra de moros,
mi tierra es tierra africana...
mi tierra tiene el oasis
donde hay agua

...

Hay que tener de mi tierra
el alma
"pa" apreciar en lo que vale
el agua

... Porque es la ilusión, la vida
y la esperanza,
para el hombre de mi tierra,
el agua

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

 

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La Cruz de Malta

Cruz de MaltaLa Cruz de Malta (insignia de la Orden de San Juan de Jerusalén) cuyo nombre actual es el de Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta...

Esta cruz es la conocida cruz griega ensanchada por sus cuatro extremidades a manera de puntas de flecha.

Quizás esta insignia, esta imagen, sea una de las más presentes en la vida de los archeneros sin que muchos sepan realmente qué significado tiene o por qué.

Este pueblo sometido al señorío de la Orden durante más de 500 años, cuando se liberó de la misma corrió un velo de olvido... tapó y ocultó sus símbolos -como si la historia pudiese borrarse- durante años, incluso las cruces de la puerta de la iglesia fueron ocultadas con varias capas de pintura.

Ahora sólo quiero aproximarme un poco a esta imagen. Permitidme un breve apunte histórico sobre la Orden de San Juan para poder comprender su importancia.

Durante la Edad Media, peregrinos de toda Europa acudían a los Santos Lugares desafiando toda suerte de peligros y riesgos, expuestos en todo momento a perecer a manos de los sarracenos, llegando al término de su penoso viaje, los que no sucumbían a las fatigas de una larga y azarosa marcha, en lamentable desamparo. Movidos a compasión, unos mercaderes de Amalfi fundaron a mediados del siglo XI, en Jerusalén, un hospital para los peregrinos. En este hospital debe verse el origen de la Orden de San Juan.

La Orden hospitalaria fue aprobada por el Papa Pascual II en el año 1113. Tomaron el hábito negro con una cruz blanca de ocho puntas en memoria de las ocho bienaventuranzas, utilizada como emblema, realizando los tres votos monásticos de obediencia, pobreza y castidad. Su fundador Tune, erigido en cabeza de la naciente Orden, hizo edificar una suntuosa iglesia y un vasto hospital bajo la advocación de San Juan Bautista, de donde tomó su nombre la institución.

Sucedióle Raimundo Dupuy, que fue el responsable de dar a la Orden una nueva orientación, añadiendo a los tres votos establecidos, el de tomar las armas en defensa de la religión. De esta manera, la Orden hospitalaria, nacida en el hospital de San Juan tenía por fin servir a los pobres, convirtiéndose en una organización guerrera y religiosa, dispuesta siempre a tomar las armas contra los infieles.

La Orden creció de forma extraordinaria al ingresar en ella muchos jóvenes caballeros de todos los países europeos, y de ahí la expansión por Europa. La Orden de San Juan aparece en España y desde los primeros momentos de su fundación, a comienzos del siglo XII llega a Murcia en donde a pesar de la capacidad guerrera, únicamente se dedica a la explotación racional de los bienes rústicos que completan con una constante política de repoblación, encaminado todo ello a obtener el máximo rendimiento de los bienes, para atender a las necesidades de la hospitalidad.

En definitiva, la Orden utilizaba la encomienda de Calasparra y Archena, sus principales posesiones en el reino, como despensa y hacienda recaudadora para poder pagar sus aventuras y guerras contra los infieles en el mediterráneo.

¿Pero qué pasaba entre la Orden y los vecinos de Archena? para que pasados más de 500 años se quisieran borrar los vínculos tras la desamortización del XIX.

En primer lugar que desde la concesión de la soberanía sobre Archena hacia mediados del siglo XIII hasta la concesión de la escritura de población el II de septiembre de 1462, cuando la Orden de San Juan se decide a efectuar la repoblación del lugar, que antaño había sido habitado por una floreciente aljama, casi desaparecida en estos días como consecuencia de los avalares históricos de la decimocuarta centuria, nada o muy poco se preocupó por el lugar.

En segundo lugar la Orden de San Juan utilizó, para llevar a cabo sus planes colonizadores, el sistema de incorporación de aljamas de moros a sus dominios, cuyo caso único en el reino lo constituyó Archena, imponiendo con sangre un régimen económico-agrícola por medio de la Escritura de Población bajo un sistema de total privilegio para la Orden y de máxima onerosidad para sus colonos mudéjares.

Y en tercer lugar, Archena, como aljama de moros, soportó un régimen jurídico adinistrativo distinto y mucho más gravoso que el de la encomienda de Calasparra y este hecho constituye más que un privilegio un arancel de derechos de la Orden sobre sus pobladores.

En la ordenanza de Archena observamos que no se trata de una regulación pactada en la que intervengan de una parte la Orden y de otra los vecinos, según ocurrió parcialmente en Calasparra, sino de un régimen impuesto por la Orden.

Esta situación no se solucionaría hasta enero de 1600 en el que la aljama de Archena presentó una demanda en la Chancillería de Granada en 1590 por lo oneroso del sistema de vida impuesto por la Orden, así como por no poder disponer de concejo, ni organización municipal alguna... sino un sistema caciquil del Alcalde mayor y el prior que eran los que realmente ejercían el poder efectivo...

Este fallo de la Chancillería nunca sería asumido por la Orden que desde entonces no perdió ocasión para provocar el enfrentamiento con los vecinos, especialmente en aquello que más les dolía como los impuestos y las concesiones agrícolas, así como en los bienes de propios como la barca, el horno y la carnicería... y no digamos nada sobre el estado de abandono en el que fue dejando sus propias posesiones...

La Orden está presente en muchos lugares de la geografía urbana y de la simbología del municipio: el nombre de la iglesia de San Juan Bautista, en los sellos municipales, el escudo municipal hasta los inicios del siglo XX, el escudo de armas grabado en las puertas de la iglesia, en las antiguas vidrieras de la iglesia, hoy desaparecidas, el nombre de una de las calles más importantes: San Juan, la casa grande que era el solar que ocupaba la casa de la Encomienda, en la enseña y escudo del heredamiento de la acequia principal mientras fue de ordenamiento concejil y en el escudo actual del Ayuntamiento entre otras muchas referencias.

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

 

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El Castillo de Archena

El Castillo de ArchenaEn la carretera que conduce al Balneario nos encontramos con un monte (conocido desde siempre como Cabezo del Castillo o Cabezo del ciervo) que le sirve de defensa. En su parte mas alta apenas se adivina un pequeño lienzo de muralla de argamasa que es lo poco que queda de una fortaleza levantada por los romanos sobre habitáculos ibéricos, para ser utilizada como atalaya y acuartelamiento que posteriormente sería ampliada y utilizada por los árabes que ocuparon el valle.

Hoy apenas se conserva entre sus muros el trazado de un aljibe, algunas pilas para abrevaderos de los caballos y también se puede apreciar -al mismo tiempo que la vista más bonita de todo el Valle del Segura- como las murallas han sido desmontadas para utilizar su piedra en otras construcciones. Los cimientos de sus torres nos permiten ver su orientación hacia los castillos de los pueblos del Valle de Ricote. Desde la cima casi se divisan todos los pueblos, también se puede controlar el mas importante de los caminos hacia Castilla o en dirección a Murcia, puesto que con un sistema de señales era fácil conectar con el puerto de La Losilla que se ve perfectamente. ¿Pero que fue de este Castillo? es lo que mas nos intriga.

Desconocemos, por el momento, los sucesos acontecidos desde que los romanos abandonaron Archena, o, al menos el lugar de las termas. No sabemos si los visigodos ocuparon el espacio preparado por los romanos, si hubo lucha, y/o destrucción; si aprovecharon el Balneario y la huerta de alrededor. El mas grave de los silencios se cierne sobre la historia de los siglos de ocupación visigodo bizantino. Igual ocurre con la dominación árabe, no tenemos hasta hoy, ninguna referencia escrita que nos permita conocer cual fue el destino de estas tierras hasta bien entrado el siglo XIII.

Podemos imaginar que a través de las calzadas romanas que comunicaban Archena pudieron llegar los árabes tras el pacto, en el año 713, de Abdeladiz con Teodomiro (jefe de este reino). Quizás los árabes, amantes de la huerta, pudieron utilizar el sistema de regadío -si pervivía- creado por los romanos para mantener una privilegiada huerta a orillas del Segura. Aunque, lo único cierto que tenemos es la existencia de un castillo fortaleza, actualmente en ruinas, que formaba parte de un sistema defensiva para proteger el emplazamiento del Balneario.

Ricote era por los siglos XII y XIII cabeza del valle que lleva su nombre y un lugar culto en donde se daban cita sabios del Islam. El acceso a este enclave árabe, según García Antón, formaría parte del itinerario: Murcia-Molina y Ricote-Cieza. Esto convertía a la fortaleza de Archena en un lugar privilegiado para el control. Desde el castillo se podían seguir perfectamente las evoluciones y movimientos que se producían en los caminos del valle.

El primero de mayo de 1243 efectuaba el infante don Alfonso su entrada en la ciudad de Murcia, y unos meses después, en un privilegio otorgado el 5 de julio, vemos escrito el nombre de Archena por primera vez, en el reparto que el Infante hace de los castillos y villas conquistadas entre los caballeros de su hueste: "da en tenencia lo de Archena y otros tres castillos, a D. Rodrigo López de Mendoza".

Pero la posesión del castillo duraría poco en manos del Almirante López de Mendoza, ya que el 15 de junio de 1244, encontrándose en Lorca, el Infante don Alfonso concedió la propiedad a la orden de San Juan, en la persona de su comendador en Consuegra frey Guillen de Mondragón, en los siguientes términos:

"... otorgo a el e a la Horden del Hospital de Ultramar, donde es freire, el castillo de Archena con su villa por heredat, con montes e con fuentes e con pastos, con entradas e con salidad, con todos sus terminos e con todas sus pertenencias, así como las avie Archena en tiempo de moros, E dogela desta guisa, que por lo aya libre e quito por siempre jamas para vender e cambiar e empeñar, e para fazer dello como de lo suyo"

Otra referencia a la existencia del castillo la encontramos en la concesión de Ceutí a la Orden de Santiago en 1295 al citar que la posesión lindaba con el castillo de Archena que ya era de la Orden de San Juan por entonces.

Por lo que ya sabemos que la Orden de San Juan es dueña del solar de Archena, pero apenas ejerce su señorío ya que las condiciones políticas y de permanente invasión de los moros no lo permite.

Otra de las noticias que tenemos sobre el castillo -sobre su existencia- se refiere a su conquista por Fajardo el Bravo quien tras su victoria contra los moros en la famosa batalla de Los Alporchones decidió apoderarse de determinadas villas, territorios y fortalezas del reino. Una de las elegidas fue Archena que fue asaltada y tomada por Pedro de Arróniz, fiel seguidor del aventurero Fajardo, en los primeros días de 1452.

Enterado Don Enrique, Príncipe de Asturias, escribió desde Jumilla al Concejo de Murcia el 8 de junio:

"Yo he sabido que Pedro de Arróniz tiene tomado y ocupado el castillo y fortaleza de Archena que es de la orden de San Juan. Y exhorta al Cabildo para que tome por las armas dicha fortaleza y le ordena derribarla, con el consentimiento de frey Gonzalo de Quiroga, prior, y frey Gonzalo de Saavedra, comendador de Calasparra y Archena...".

El Concejo no atacó y prefirió la vía diplomática que evidentemente no le dio resultado ya que no lo devolvería a la Orden, al menos hasta 1461. El Castillo también fue utilizado como prisión para algunos enemigos que resultaban incómodos a Fajardo.

Sabemos que la Orden dio permiso a los vecinos de Archena para utilizar las piedras tanto del castillo como de las ruinas del balneario para edificar las casas de Archena, por lo que paulatinamente el castillo fue desmontado... y el tiempo hizo su parte del trabajo... pero además, una serie de avatares posteriores han contribuido a la situación actual:

  • A finales del siglo pasado se construyó el actual hospital militar ocupando parte de la zona del castillo
  • Durante la guerra civil fue utilizado para el emplazamiento de una batería de cañones antiaéreos.
  • Sus laderas se han abancalado para jardines e incluso por un error las máquinas excavadoras destruyeron una necrópolis argárica existente en sus faldas, y ya antes para hacer la carretera de la residencia se habían destrozado otros asentamientos argáricos a finales del XIX.

Quisiera señalar como argumento para el futuro y en lo que pueda suponer de reconstrucción del castillo que este monte propiedad del Balneario tiene en su cima el lugar más privilegiado para disponer de una vista sobre el Segura, el Parque y el mejor bosque de ribera de todo el cauce del río.

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

 

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La lápida de los Duumviros del Balneario

Lápida de los Duumviros del BalnearioLa conquista de Hispania que comienza con la segunda guerra púnica (218-204 a.C.) no se completa hasta la época de Augusto quien pacifico la Península. Con la llegada de los romanos se inicia un lento proceso transformador de las estructuras políticas, sociales, económicas y religiosas que mantenían los pobladores indígenas.

La vida de los poblados iberos va desapareciendo lentamente, solo quedan algunas costumbres, su lengua va siendo sustituida por el latín, y todo esto se produce en función del mayor o menor contacto con los romanos dependiendo de la calidad de los emplazamientos iberos, como es el caso del Cabezo del Tío Pío situado en lugar de fácil defensa, rico en explotaciones agropecuarias y controlando una importante vía de comunicación, la que el investigador y experto en calzadas romanas Sillieres describe como el primer tramo del trazado que iba de Cartagena a Tolmo de Minateda y que pasaba por el Cabezo del Tío Pío en dirección al puerto de La Losilla... por la rambla de Archena-Ulea.

Sin embargo, si en algo se justifica la presencia romana en Archena es por la utilización de las aguas termales. La costumbre del baño público es un aspecto de la vida romana que forma parte del proceso de romanización. Los establecimientos termales se distribuyen por toda la geografía del Imperio constituyendo parte de la vida social y económica romana en Hispania. El proceso se reprodujo de igual forma que en el resto de los territorios conquistados, dándonos un índice del mayor o menor grado de asimilación por parte de los indígenas del modo de vida romano.

Las termas se construían, en ocasiones -como son las de Archena- aprovechando la presencia de manantiales cuyas aguas poseían virtudes terapéuticas. En muchos casos, estos manantiales eran venerados ya por los indígenas antes de la llegada de los romanos y según Gloria Mora, para seguir la tradición, la mayoría de los balnearios actuales se asientan sobre construcciones romanas.

La gran cantidad de testimonies de origen romano aparecidos demuestra una gran presencia de hábitat romano, aunque hoy apenas queden vestigios de los mismos. Pero no es raro todavía que en el solar de El Balneario aparezcan restos, como los recientemente hallados al hacer una ampliación y extensión de la galería subterránea que comunica uno de los hoteles con los baños. En esta ocasión se ha descubierto una nueva columna que por lo grande de su superficie bien pudiera tratarse de las que sostenían parte del edificio. Jaime Breix en un libro publicado en 1801, ya nos contaba que en una excavación para reparar las ruinas que ocasiono el río Segura el 23 de Octubre de 1776 se encontraron pavimentos, losas labradas, columnas, pilares... que se utilizaron como cimientos para las obras nuevas.

Pero quizá el descubrimiento mas singular tuvo lugar hacia mediados del siglo XVIII cuando al efectuar unas obras de acondicionamiento de las termas y excavar un pozo para un aljibe se encontró una lapida. No hay acuerdo sobre la fecha de aparición, pero López de Ayala nos da la siguiente descripción:

«... se trata de una piedra durísima, especie de pedernal, casi negra, i toscamente labrada, que se socó como veinte há del baño de los hombres (1757), i al presente sirve de poyo ó asiento junto a la puerta de la casa mas capaz que alli hai, que mira el río, i domina los baños».

Si nos atenemos a una lectura detenida de la famosa lapida quizás nos de alguna pista.

La traducción sería:

CAIO CORNELIO CARITO Y LUCIO HEIO LABEO, DUUNVIROS, EN VIRTUD DE UN DECRETO DE LOS DECURIONES. DISPUSIERON QUE SE RESTAURARAN LOS BANOS (TERMAS). Y ASI MISMO ELLOS DIERON FE. (colocando esta lápida).

Sin embargo, lo que mas nos interesa del estudio de la lapida es aquello que nos ayude a situarla cronológicamente y nos de mas pistas sobre el asentamiento humano de entonces. La profesora Muñoz Amilibia considera que la época de mas esplendor de Los Baños seria en torno al siglo I y II de nuestra era, durante el Imperio, aunque ya sabemos que los romanos estaban en Archena desde bastante antes.

A lo largo de los siglos I y II fueron agentes romanizadores según Balil, las realizaciones urbanísticas y el desarrollo de las obras publicas por las magistraturas que componían la burguesía municipal. Así debió de ocurrir en Archena, ya que como consecuencia del uso de las aguas termales, el aprovechamiento del río para regar la fértil huerta fundada y las buenas vías de comunicación, convertían a Archena en un lugar privilegiado para asentamientos humanos.

Esto nos lleva a pensar en la constitución (creación) de una colonia en Archena, a la que se le dotaría posiblemente del estatuto de «municipium civium romanorum», cuyo ordenamiento encontramos en fragmentos de las leyes municipales de Urso, Malaca y Salpensa dictadas bajo el poder de Domiciano entre los anos 81 y 96.

Es cierto que en Archena, de momento, no se han encontrado vestigios que atestigüen su fundación romana, pero también es cierto que los árabes acostumbraban a edificar sus ciudades sobre los cimientos de las ciudades romanas, y Archena, puede responder a esa consideración.

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

 

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El Vaso de los Guerreros del Cabezo del Tío Pío

Vaso de los Guerreros El Cabezo del Tío Pío esta situado en la carretera que va a de Archena a Ulea, en la ribera del río Segura, dominando toda la vega.

Este monte que esconde en sus entrañas el origen de nuestro pueblo, ha sido quizás el más castigado, no solo por los buscadores de tesoros que han horadado como siniestros tejones dejando como un colador todo su contorno, destrozando sin reparo alguno y con el más grande de los desprecios por la cultura de la que pretendían aprovecharse. Ha sido un trabajo de autentica rapiña, de profanadores de tumbas; además se permitió la explotación de una enorme cantera que saco durante anos materiales para la construcción. El ejercito realice grandes cuevas para convertirlas en polvorines que un día fatídico de septiembre la montaña escupió enfadada, vengativa, y de nuevo sus piedras se convirtieron en materiales de construcción... sus laderas se abancalaron y las diferentes necrópolis fueron abono para los limoneros y albaricoqueros, así como para empedrar los caminos... es como un reflejo paradójico de la historia.

Es un monte lleno de historias de tesoros... de fantasía... de prueba de hombría para las pandillas de chiquillos que acudíamos a representar nuestras aventuras de moros y cristianos, de descubridores... e, inconscientes del sagrado lugar histórico que pisábamos profanamos los recuerdos, pero éramos críos que imitábamos a los adultos que allí pasaban horas y horas escudriñando donde nadie los había llamado, robando la historia y a la historia, todavía hoy.

Sabemos que desde mediados del siglo XV que los moriscos que repoblaron Archena y redescubrieron las ruinas del Balneario, se han ido sucediendo descubrimientos de "tesoros" en los montes circundantes del pueblo, donde los habitantes, de forma furtiva unas veces, y otras por azar en sus huertos, iban sacando a la luz restos arqueológicos, la mayoría de ocasiones para quedárselos de recuerdo o venderlos; tradición esta que todavía perdura entre nosotros. Hoy existen en casas particulares de Archena gran cantidad de hallazgos arqueológicos sin inventariar y quisiera aprovechar esta tribuna para pedir a esos vecinos un gesto de generosidad y que devuelvan, lo que, entre otras cosas, no es suyo. No es justo que unos pocos nos hurten el pasado que por herencia nos corresponde.

En este monte y su entorno se asentaron las culturas mas primitivas del eneolítico -como recientemente ha podido demostrar en las excavaciones realizadas por el profesor Joaquín Lomba Maurandi-, de la edad del Bronce, argárica e ibérica que ha sido la que mas vestigios nos han dejado, pero también sus habitantes nos han proporcionado elementos de su cultura como diferentes tipos de piezas griegas y áticas especialmente.

Destacados autores se han ocupado de los yacimientos arqueológicos alrededor del Cabezo del Tío Pío, especialmente en los inicios del siglo XX, aunque tenemos importantes referencias del siglo XIX. La obra clásica de Ceán Bermudez, la del canónigo Lozano, de González Simancas, incluso Sandars, o el famoso arqueólogo francés Pericot, Bosch Gimpera y su discípulo Yurita y otros autores como los alemanes Obermaier y Heiss. Otro investigador español Fernández Aviles, y así hasta la primera campaña de excavaciones en el Cabezo del Tío Pío, y también la única, Nevada a cabo en 1944 por Julián San Valero y Domingo Fletcher, auspiciada por la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas.

De este cabezo lo mas significativo que ha quedado, sin duda, ha sido el "Vaso de los guerreros" una de las piezas con imágenes mas representativas de la cerámica ibérica, que aparece en todas las enciclopedias como reflejo de una época y de un estilo (el conocido como Elche-Archena) y que ha permitido que el nombre de Archena aparezca en numerosos estudios y en incalculables citas (mas de 4500 según mis datos...) y convertirse en una de las piezas mas visitadas en el museo arqueológico nacional y que despierta gran interés.

No es la única pieza encontrada pero si la más famosa y en esta cerámica Ibérica vemos reflejada toda la idiosincrasia de las gentes que la produjeron, ilustrándonos acerca de su sensibilidad estética y sus creencias, las costumbres sociales, el vestido y todo aquello que configure su vida material y espiritual.

El vaso tiene su leyenda, su historia negra... la pieza fue comprada a alguien que la robo por la noche de unas excavaciones municipales. La pieza apareció en poder de Enrique Salas (pintor y escultor... y también aventurero) quien vio las grandes posibilidades de la misma e inicio un recorrido por los museos más importantes para venderla, llegando a Paris y Londres, e incluso se la llevo a Rosario de Santa Fe al negocio que tenia con Vicente Medina e Inocencio Medina Vera. Al final de su periplo mercantil la vendió al Centro de Estudios Históricos por la importante suma de 3.500 pts. en 1910.

Autor: Manuel Enrique Medina Tornero.

Publicado en: "La Archena de ayer... en 7 postales". 2003

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La Iluminada de La Algaida

La Iluminada rezando fervorosamente

Francisca Guillén Ortega (1886-1933), conocida como la Quica, es un personaje relevante del que todos los archeneros, e incluso los nuevos residentes, han oído hablar en alguna ocasión.

  • ¿Era la que hablaba con la Virgen y predecía el futuro, verdad?.
  • Mi abuela me contó que vaticinó la guerra civil.
  • ¿Se ahogó en el río?

La Iluminada de La Algaida no es una leyenda, es historia, pero una historia transida de misticismo y de aspectos que escapan a la razón, con tintes negros y sórdidos de una España que parece muy lejana en el tiempo (aún mas de lo que está) y sobre todo en las costumbres. En palabras de la sobrina de la Quica, doña Josefa Sáez Guillén, a la que se deben buena parte de estas notas aquel era otro mundo

Francisca era absolutamente analfabeta y según su propia familia más bien tonta. Delgada y pequeña le gustaba mucho la huerta y no se distinguía especialmente por su religiosidad. Un día, en plena juventud, de la noche a la mañana, dijo que se le había presentado el Señor y la Virgen, en Torre Junco y mas concretamente en Las Palmeras, delante de las antiguas escuelas. La Quica pasó a acudir a misa a diario, costumbre que ya no abandonaría en el resto de su vida, y a rezar frecuentemente el rosario. Hizo un cerco con piedras en el lugar donde se había producido la aparición para que nadie lo pisara y allí predicaba, al caer la tarde, las cosas del señor, sin meterse nunca en política. Todo el mundo coincide en señalar la transformación de la Quica, que pese a su nivel cultural y sus aptitudes iniciales pasó a expresarse estupendamente, a ser una gran oradora.

A sus misiones, que comenzaron en abril de 1900, fueron acudiendo cada vez un mayor número de personas.

El periodista A. de Brazel se desplazó a Los Baños para informar sobre la Iluminada de Lorquí, como la habían llamado equivocadamente muchos periódicos, y, desde el más absoluto escepticismo decidió acudir a una de las predicaciones. Según el artículo que publicó el 28 de junio de 1900, dos kilómetros antes de llegar a La Algaida: me sorprendió ver un largo cordón humano, compuesto en su mayor parte de campesinos, entre los que se veía un buen numero de bañistas. El cronista recoge los testimonios de gentes que ven a la Iluminada mirar al cielo y decir unas cosas muy bien dichas y se hace eco diario de los mensajes y conversaciones de la Quica con la Virgen y el Señor y no sólo de sus visiones, sino también de las de sus seguidores (señala que el cura visitó a la Iluminada, pero que no consiguió ver nada porque la virgen no visita a Francisca cuando ésta quiere) incluida la aparición misteriosa de monedas de cobre. Esta última visión es probablemente la que le permite el subtítulo a su artículo: La Iluminada de La Algaida. Una mujer que hace llover oro y habla con la virgen

El propio periodista asegura haber visto cruces formarse en el suelo y desaparecer, y añade:

¿Fue ilusión? No lo sé, pero yo lo vi. No por eso digo que crea en los sermones y visiones de "La iluminada".

Lo que creo a pies juntillas es que el fanatismo al cual han llegado las gentes de aquellas comarcas que me obligaron a descubrirme en aquel lugar, que amenazan y son capaces de maltratar al que diga delante de ellos "que no cree", y que vienen descalzos desde los pueblos cercanos como Molina, Ricote, Lorquí, etc...puede conducir muy lejos, si la autoridad no toma cartas en el asunto.

Las dimensiones de las predicaciones y probablemente esta apelación en un periódico nacional precipitaron los violentos acontecimientos. El 26 de agosto de 1900 el entonces alcalde de Archena, Serafín Sánchez, cumpliendo órdenes superiores, dispuso la salida de varios guardias municipales y un alguacil con la intención de disolver a la multitud y dar por terminada la predicación. La familia se opuso violentamente y el alcalde, al parecer con un bastón con punta, golpeó al padre de Francisca, Pablo Guillén. Esta le dijo que le pegase a ella, que su padre no tenía nada que ver; el alcalde no le hizo caso y la Quica le espetó con ese brazo no podrás pegarle a nadie mas. Esta es una de las predicciones mas conocidas de la Quica porque tuvo un cumplimiento casi inmediato: poco tiempo después de los hechos Serafín Sánchez tuvo un accidente de resultas del cual hubo que cortarle el brazo.

En los enfrentamientos de aquel día murió un hermano de la Quica, Tomás, veterano de la guerra de Cuba y su padre quedó gravemente herido. Tres de los guardias también resultaron heridos de gravedad, muriendo uno de ellos, José Ruíz Martínez unos días después. Otros asistentes fueron heridos levemente.

Después de la tragedia Francisca fue llevada presa (su sobrina mantiene que nunca estuvo en un psiquiátrico) y sometida a diversas pruebas para comprobar su cordura. El gobernador en persona fue a visitarla a la cárcel y acabó decidiendo su puesta en libertad.

Tras su excarcelación la Quica siguió predicando, pero ya no se produjeron las aglomeraciones de la gente para oírla, dejó de ser un problema de orden público. Entraba en ocasiones en trance y vaticinó sucesos y costumbres que parecen haberse cumplido en la actualidad. Entre ellas dijo que en Archena no pasaría nada malo y mucha gente se acordó de esta predicción cuando ocurrió la explosión del polvorín, que los hijos no conocerían ni respetarían a los padres, que las mujeres no se distinguirían de los hombres o que las estaciones sólo se conocerían por los frutos.

En 1932 la Quica se dejó en el altar de su casa un escapulario y una medalla de la que nunca se desprendía, se cosió el bajo de la falda con alfileres y se arrojó a la acequia. Alertada la familia de su desaparición, cortaron el agua para poder recuperar el cuerpo; pese a morir ahogada, no estaba hinchada ni parecía que hubiese tragado agua. Primero fue enterrada en Lorquí y posteriormente sus restos fueron trasladados al cementerio de Archena.

Nadie sabe lo que pudo llevar a la Quica a quitarse la vida pese a sus convicciones religiosas. La madre consultó a una espiritista, un término muy empleado en la época, que le dijo que en Francisca convivían dos espíritus uno bueno y otro malo y este último fue el que se la llevó.

El Palacete de Villa Rías

Palacete recién construido

Concebido en el momento de su construcción como una villa de descanso, hoy en día el interesante edificio y el encantador jardín que lo circunda, se encuentran enclavados en pleno centro urbano, próximo a la carretera que conduce al Balneario. Realizado dentro del eclecticismo dominante en la época, denota una profunda relación entre arquitectura y naturaleza que se refleja en los continuos quiebros de entrantes y salientes de la fachada. Utiliza el dintel para los vanos del cuerpo inferior y el arco para los del superior.

El palacete fue mandado construir en la segunda mitad del siglo XIX por los vizcondes de Rías, don José de Bustos y Castilla de Portugal, X vizconde, que fue senador electo por la provincia de Murcia en 1884, y su mujer, que también era su sobrina, doña Mª Dolores de Bustos y Riquelme, hija de su hermano el Marqués de Corvera. Comprendía otras edificaciones: un templete destinado a biblioteca cuyas paredes estaban adornadas con buenas pinturas, cabezas de animales disecadas y los trofeos ganados por los caballos del vizconde en las carreras de Madrid, situado donde se encuentra ahora la cafetería de la piscina y unas caballerizas donde se criaban caballos de carreras, que fueron demolidas para construir el cine de verano. Contaba también con una balsa-piscina en la que se bañaba la familia, que se situaba donde está la replaceta, entre los pinos. La finca rústica de la que formaba parte, comprendía ochenta tahúllas (aproximadamente 88.000 metros) y en ella trabajaban 24 arrendatarios.

En 1948-49 la corporación municipal arrendó el palacete al que aún era su propietario, el Duque de Tovar, instalando allí las oficinas municipales de forma temporal, mientras se demolía y construía el que, hasta hace apenas tres años fue el edificio del ayuntamiento. En esta época se empezó a concebir la idea de comprar no sólo el palacete sino también todas "...las fincas urbanas y rústicas

comprendidas con el nombre genérico de Villa-Rías...". El acuerdo fue adoptado por el ayuntamiento en 1949 y ratificado en 1955.

Las negociaciones para la adquisición fueron largas y dificultosas. A la importante financiación necesaria se unió el hecho del fallecimiento del duque, don Ignacio de Figueroa y Bermejillo, soltero y residente en Tánger, que en un testamento ológrafo declaró heredero universal de sus bienes al "National Cancer Institute" de Estados Unidos, aclarando que en caso de no aceptación de los mismos, como finalmente ocurrió, se cediese a la Administración Internacional de la ciudad de Tánger, con cuyos representantes en España tuvo que negociar el ayuntamiento de Archena. Finalmente se cerró el precio de compra en 1.000.000 de pesetas, de las que 900.000 correspondían a un crédito otorgado por la Caja de Ahorros del Sureste de España.

El Palacete ha tenido diversos destinos. El primero de ellos, ya como propiedad municipal, fue el de albergar una Unidad Sanitaria, a partir de 1959. Desde 1963 fue sede de una sección delegada de Enseñanza Media del Instituto Alfonso X el Sabio, hasta la apertura del instituto "Vicente Medina" a principios de los años setenta. En 1983 sufrió una importante reforma para pasar a albergar lo que entonces se llamaba Hogar del Pensionista. Por en medio ha habido proyectos, que nunca se llevaron a cabo, para convertirlo en Ayuntamiento y en Centro Cultural.